“Make my life a fantasy… I know you can”.
Fingir… encerrar mis deseos en esta caja o tragarme mis palabras me salvarán de ahogarme en tu tacto. Es irónico que el sólo roce de tus labios sea como tocar fuego y yo ansíe tanto quemarme en ellos.
Eres dolorosamente deseable y mi cuerpo es un masoquista…
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Y quise fundirme con tu piel en un mágico instante, quise sacudir mi alma y despojarme de los prejuicios y entregarme a una idea fantástica de que el amor es posible, que la felicidad no depende de mis sueños y en el que puedo tocar las estrellas con mis manos.
El cielo me dijo que estaba enloqueciendo. No le hice caso, por más trillado que resulte esto, quiero sentirlo. ¿Por qué habría de detener estas ideas? ¿Por qué habría de regresar a una oscura cueva dentro de mi cabeza y negar mis impulsos?
Entonces siento el aroma de tu ser y quiero besarte como si el mundo se acabara mañana. Crear una burbuja y hacer que todo lo imposible esté a mi alcance. Quiero desvariarte, hacerte conocer una forma nueva de enloquecer de deseo.
Pero tengo que guardar distancia. A veces, por delicioso que fuese el elixir, puede ser veneno. Puede convertirse en una trampa mortal al final de la escena y al caer el telón la chispa se apaga… no quiero perderme.
Ideas llegan, ideas van… algunas se quedan como opciones realizables y otras se desvanecen. Quizá no sea el momento, quizá no sea la persona adecuada. Aún así, quisiera desgarrarte hasta tocar tu alma…

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